Diseño sin título (11)

7 consejos para evaluar (a distancia o presencialmente) en la Educación Parvularia

Sabemos que el evaluar es un proceso complejo e importante. Imagina, por ejemplo, que le enseñas a tus párvulos el abecedario por medio de una canción y quieres saber si se cumplió tu meta. Sin una evaluación, es difícil distinguir en qué medida logramos nuestros objetivos cuando enseñamos y qué acciones debemos tomar a partir de los resultados obtenidos. En este artículo te compartiré 7 consejos para evaluar (a distancia o presencialmente) en la Educación Parvularia.

1. Evalúa continuamente, estratégicamente, propositivamente y reflexivamente 

  • Comencemos por reconocer la evaluación como un elemento continuo, presente en todas nuestras prácticas de enseñanza. Es decir, por cada manera de enseñar debemos considerar una manera de evaluar. 
  • La estrategia de evaluación consiste en crear y aprovechar oportunidades auténticas para observar a los infantes mientras juegan, conversan e interactúan con otros y mientras trabajan individualmente. A esto se le conoce como evaluación formativa y suele ser informal. Sin embargo, ten en cuenta que las evaluaciones estructuradas por nosotras, por ejemplo una prueba estandarizada, también puede formar parte de la estrategia. A esto se le conoce como evaluación sumativa y es formal. 
  • Los resultados obtenidos a partir de evaluaciones formales e informales cumplirán su propósito cuando necesites comunicar los avances y desafíos de los infantes. Los cuidadores y las educadoras debemos usar dicha información para determinar las necesidades específicas de los niños y niñas a lo largo de su Educación Parvularia. 
  • Finalmente, te invito reflexionar sobre el uso excesivo de evaluaciones estandarizadas y las evaluaciones basadas en medios digitales. Aspiremos encontrar un balance que libere a nuestros niños de los efectos que pueden generar una evaluación formal y la exposición a las pantallas. Un ejemplo de los efectos es el estrés. Tenlo en cuenta.  

2. Celebra los logros

Intenta que la evaluación exponga el progreso de los niños y las niñas. Esto los motivará, no solo a ellos, también a los padres y a nosotras como educadoras. Para evaluar el progreso debes primero trazar objetivos ambiciosos pero alcanzables, que a la vez tomen en cuenta los conocimientos y experiencias previas de los infantes y los aportes que las familias puedan dar. Los padres de familia o cuidadores deben estar informados de los objetivos para que más tarde puedan reconocer los logros. Los infantes, las familias y nosotras como educadoras debemos darnos la oportunidad de celebrar los logros pequeños y grandes, reconociendo al mismo tiempo que todos los párvulos necesitan tiempo para desarrollar el dominio de una determinada habilidad antes de avanzar al siguiente desafío.

3. Dale sentido a los resultados 

Primero que nada, implementa un sistema para recopilar los resultados de tus evaluaciones. Una vez que tengas el concentrado de información lo podrás utilizar para planificar, focalizar y ajustar futuros momentos educativos. Es decir, será el momento para mejorar los procesos de enseñanza y el aprendizaje. Quizás, por ejemplo, esa canción para enseñar el abecedario no fue la adecuada. Quizás lo fue, pero se puede complementar y mejorar. Finalmente, anima a tus estudiantes a reflexionar sobre lo que han aprendido, aunque son pequeños, también deben estar conscientes de su proceso de mejora. 

4. Utiliza métodos de evaluación adecuados al desarrollo de tus párvulos 

El método que elijas para evaluar a tu alumnado, debe considerar sus destrezas actuales. Es decir, debes reconocer que existen variaciones individuales en los niños y niñas. Por ejemplo, ciertos infantes pueden tener un mayor desarrollo comunicativo y habrá quienes apenas comienzan a desarrollar el habla. El reconocer estas variaciones te ayudará a elegir métodos de evaluación que demuestren sus competencias de diferentes maneras. A algunos párvulos solo los podrás observar y evaluar informalmente en situaciones espontáneas, mientras juegan por ejemplo. A otros los podrás entrevistar y evaluar formalmente, por ejemplo en una prueba estandarizada. Finalmente, en situaciones de enseñanza a distancia asincrónica, quizás solo podrás coleccionar y evaluar muestras de trabajo que recibas a través de sus cuidadores, por ejemplo con un portafolio de actividades impresas. En cualquiera de los casos que se te puedan presentar, la idea  es minimizar un impacto negativo de un método inapropiado. 

5. Evalúa con ética y profesionalismo 

Hay situaciones donde es necesario evaluar a nuestros estudiantes de manera formal o estandarizada, por ejemplo, una evaluación diagnóstica. Además, en ocasiones no somos nosotras las que decidimos qué y cómo evaluar. Ya sea que tú diseñes una prueba estandarizada o no tengas control sobre esta, debes asegurarte que el instrumento cumpla con estándares que tomen en cuenta las características del infante a evaluar. A estos estándares se les conoce como validez y fiabilidad. Cuando estos no se cumplan, tenemos la responsabilidad ética y profesional de analizar las limitaciones de la prueba antes de usar los resultados. Piénsalo, una evaluación que no refleja lo que el infante sabe, difícilmente apoyará su mejora y desarrollo continuo. Ante esta situación, puedes rediseñar el instrumento, o bien puedes complementar las limitaciones del instrumento con las evaluaciones formales de otros profesionales como las de un psicólogo. 

6. Toma decisiones informadas 

Para niños y niñas, el proceso de adaptación a los contextos educativos puede ser abrumador. Por ejemplo, la transición del núcleo familiar a la escuela, el cambio de plantel educativo por diferentes razones e inclusive el cambio de nivel educativo dentro de la misma institución, entre otros. En tales escenarios o similares, considera ir más allá de una simple bienvenida. Primero que nada, debes colocar a los nuevos miembros en el salón de clases apropiado y diseñar actividades que promuevan su integración gradual. Para lograrlo debes tomar decisiones informadas, es decir, basadas en previas evaluaciones formales e informales. Esto incluye evaluaciones llevadas a cabo por otras educadoras, los familiares y especialistas, según sea necesario. Recuerda que el niño o niña se enfrentará a un contexto desconocido. Una decisión informada es probable que tenga un impacto positivo en su proceso de integración.

7. Da seguimiento a las evaluaciones diagnósticas

Cuando una evaluación diagnóstica identifica a un niño o niña que puede tener una necesidad de aprendizaje específica, hay un seguimiento que debes iniciar. Primero debes proponer una evaluación más completa y, si es necesario, una remisión. Es decir, ya que identificaste un problema, será necesario realizar un examen más exhaustivo por parte de personas calificadas. El proceso puede ser difícil para algunos padres de familia, intenta concientizar que la finalidad no es utilizar la evaluación diagnóstica para etiquetar a los niños sino para ayudarlos. Las familias deben formar parte de este seguimiento ya que son fuentes esenciales de información y los principales agentes de cambio.   

Comentarios finales

¡Uf! Creo que llegar hasta aquí ya te da una ventaja ante lo complejo pero importante que puede ser evaluar. En nuestros talleres en línea te ayudamos a complementar la teoría con recursos y ejemplos prácticos para tu día a día como educadora parvularia. Si el artículo te fue de utilidad, ¡ayúdanos a compartirlo! Hoy más que nunca las Súper Educadoras debemos mantenernos informadas y preparadas para nuestros niños y niñas. 

Reseña descriptiva escrita a partir de: 

NAEYC (National Association for the Education of Young Children). 2020. Developmentally Appropriate Practice: A Position Statement of the National Association for the Education of Young Children. Washington, DC: NAEYC. https://www.naeyc.org/resources/position-statements/dap/assessing-development 

Añadir un comentario

Tu correo electrónico no será publicado. Los campos requeridos están marcados